"Some time later"

viernes, 26 de marzo de 2010

Tus vidas posibles.


En la vida real no nos es dado explorar todas nuestras vidas soñadas o posibles. Para eso existe el arte, o el buen arte, como yo lo entiendo: para ampliar nuestra experiencia del mundo, que es inevitablemente limitada; para experimentar con la realidad como si fuera un laboratorio de emociones. Eso ha logrado en mi opinión "El mundo después del cumpleaños", de Lionel Shriver, novela con la que me he divertido horrores y que os recomiendo a todos, aunque especialmente a las mujeres.
Os cuelgo mi reseña, publicada ayer en el Heraldo de Aragón :

¿Qué habría sucedido si hubiera tomado la decisión contraria?, nos preguntamos a veces, sin hallar nunca una respuesta plausible. Este planteamiento es el que subyace bajo la novela de Shriver: ante una encrucijada vital (¿debe Irina besar a ese atractivo hombre o mantenerse fiel a su compañero de vida?) se exploran al unísono dos universos paralelos, que se van desarrollando a lo largo de la novela. El punto de partida rebosa genialidad, y es una incitación a la lectura compulsiva. Ambos universos están trazados con igual verosimilitud y coherencia, y se construyen sobre puentes y recurrencias temáticas admirables. Además, la autora hace gala de una inteligente capacidad digresiva (si bien un poco contenida para mi gusto) que sirve de contrapunto lúcido a las vicisitudes de Irina, a quien pertenece normalmente el punto de vista. La acción resulta ágil; la conciencia de Irina nos desvela perspicazmente las preocupaciones de una mujer actual (incluidas las sexuales, normalmente amortiguadas en los personajes femeninos). Si algo se le puede achacar a Shriver es la excesiva extensión de la parte intermedia de la novela, cuya acción a ratos resulta repetitiva e innecesaria para el desenvolvimiento de la historia. En cualquier caso, si el lector continúa hasta el final, no le decepcionará: la autora ha logrado sortear la dificultad de concluir su peculiar trama sin recurrir a un deus ex machina ni a artimaña onírica alguna. Shriver, en su notable novela, nos hipnotiza con su artefacto narrativo y nos acerca a los complicados mecanismos que rigen las relaciones amorosas hoy.

7 comentarios:

Joselu dijo...

¿Qué haces publicando en mi Zaragoza natal? ¿Cómo has llegado allí? La reseña tiene un tono claramente profesional e induce a interesarse por esta narración. Buenos días de Semana Santa. Yo me voy a Galicia, pero seguiré escribiendo y leyendo. Un cordial saludo.

chabela dijo...

¡Más coincidencias! No sabía tus orígenes; yo también tengo vínculos con Zaragoza: familia, conocidos varios...Me alegro de que te haya gustado la reseña, aunque igual parece fría en contaste con lo otro.
Que tengas muy felices vacaciones...Yo también seguiré en parte navegando por aquí. Besos.

raquel dijo...

Hola!
En mi vida acelerada de estos momentos abro el ordenador y leo tus escritos. De repente desacelero y disfruto. Leyéndote a primera hora de la mañana viene un subidón para el nuevo día. Muchas gracias por tu canto a la vida. Intentaremos encontrar momentos "I loved dancing with you"

chabela dijo...

No me podías decir nada más bonito, Raquel, gracias por dedicarme un rato, sé que no debe ser fácil. "I loved dancing with you" and I will.

Franco Chiaravalloti dijo...

Estimada correligionaria... Te he añadido a mi lista populosa de links. Un ferviente intercambio letrístico con forma de bytes ha comenzado, dispuestos a roer los cimientos de la bloguística mundial!

Joselu dijo...

No lo dejes, queremos seguirte leyendo. Es necesaria la regularidad. Si no, no hay forma de asistir a un proceso de pensamiento. Un saludo. Espero poderte leer pronto.

chabela dijo...

Gracias por tus ánimos, Joselu. Sí, si tenía ganas de seguir pero me cuesta encontrar el momento, ahora que he vuelto al ritmo de vida normal...A ver si me pongo...Por cierto, mi hermana me acaba de decir que fue alumna tuya y disfrutó leyendo "NAda", por recomendación tuya, y escribiendo una pequeña novela bajo tu tutela...Yo recuerdo haber leído esa novela y maravillarme de lo que mi hermana era capaz. Tus métodos serían heterodoxos pero ya entonces (hablo de hace 20 años) tenían sus frutos...Un abrazo.