"Some time later"

sábado, 22 de diciembre de 2007

Ángeles fieramente humanos


"Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo."

"¡Ay, ese ángel fieramente humano
corre a salvaros, y no sabe cómo!"


Blas de Otero




Cada año vivo un proceso similar para estas fechas: de la acelerada vorágine de fin de trimestre pasando por la reducción progresiva de marchas hasta sintonizar con cierto espíritu navideño de sosiego y receptividad.

El camino que media entre ambos estados me resulta apasionante, y la mejor enseñanza que puedo extraer de las mismas navidades.

Es el momento de rebajar la tensión, de decirse "Finalmente llegamos al estadio del descanso." Y en estos páramos de transición, de repente encuentro inesperados motivos de satisfacción: y es que la capacidad de sintonizar con las emociones ajenas se exacerba hasta la médula.

Puesto que todos somos humanos, atravesamos a menudo en paralelo instantes de estrés, de dudas. Humanos somos y de barro, frágiles; corremos precipitadamente en pos de nuestras metas; nuestros referentes de espacio y tiempo son al mismo tiempo nuestro marco y nuestro límite; humanos somos y para vivir en la tierra no hay más remedio que hacer renuncias, admitir nuestros errores, que somos imperfectos.

Pero en el instante en que nos detenemos y dejamos de espolearnos por cumplir nuestros objetivos, nuestras limitaciones se tornan señas de identidad. Podemos finalmente mirar con tranquilidad a las personas que tenemos al lado. Y, sin los prismas de las propias ansiedades, los percibimos tal como son: personas incompletas, bienintencionadas, como nosotros mismos. Humanos somos e iguales en el placer y el sufrimiento. Cuando comprendemos esto, se abren súbitamente puertas para la comunicación que hasta el momento parecían selladas (o entornadas). Y , como por milagro, resulta natural sintonizar con personas que nunca hubiémos creído... y también reavivar tantas sintonías que tal vez estábamos oyendo amortiguadas.

Entonces, una espesa alegría va tomando cuerpo (ahora sí) sin condicionantes ni límites.

Felices fiestas...al rojo vivo.

8 comentarios:

elamantepolar dijo...

Yo no suelo ser receptivo a estas fiestas. Y nunca he sabido recibirlas con sosiego y tranquilidad. O me crispo con suma facilidad o me niego a forzarme a compartir felicidad, cuando interiormnte me encuentro apesumbrado. Me pongo tremendamente meláncolico y ríase usted de los melodramas melosos de Douglas Sirk. Hoy en la 2, daban la estupenda Lejos del cielo y lo he pensado, hoy más que nunca puedo compartir la profunda desdicha de Julianne Moore. Cuando todo el mundo se pone de acuerdo en ser feliz y desearse felicidad es cuando yo más triste me pongo. Tiene huevos.

isilla dijo...

A veces pasa. El problema, creo, es que en la imagen navideña habitual se nos vende una felicidad total, inmensa, exultante. Y eso pocas veces es posible. O no al menos de manera mantenida. Entonces, ¿tal vez nuestra modesta felicidad puede parecernos poco, y entonces nos sentimos desdichados por no poder "estar a la altura de las circunstancias"? Luego nos damos cuenta de que quizás hay personas que tienen más facilidad para mostrar alegría que otras, aunque no quiere decir que su alegría sea más profunda ni más permanente.

También pasa otra cosa, creo. En los encuentros navideños se impone la homogeneización de las personas de una familia; el ritual, la repetición. Y para personas que están acostumbradas a ser más individualistas, esto a veces resulta duro, y, en medio de un encuentro aparentemente feliz pueden sentir que se ahogan. Pero también hay que vivir con ello de alguna manera sin culpabilizarse demasiado. En mi caso, ya cuando era pequeña (o adolescente) recuerdo que deseaba que llegaran las navidades pero luego se me hacían muy largas porque no tenía espacio ni tiempo para mí; éramos tantos y tantas reuniones... Lo pasaba bien en todas ellas; sin embargo, deseaba que fuera la hora de dormir, y entonces, con la casa en silencio, si podía pasar dos horas leyendo o escribiendo en la cocina, ya me sentía más feliz, ya recuperaba lo que había perdido.
El problema es que nos transmiten un modelo estándar de felicidad un poco simplista; pero cada uno tiene su receta particular para poder disfrutar de las navidades.

Joselu dijo...

Tu blog se está haciendo. Va más allá de ser un blog pedagógico. El título ya es un punto de partida. Yo diría que lo fundamental de tu blog es una mirada humanista a todo lo que nos rodea. Busca encontrar al otro mediante la empatía emocional. Es un experimento interesante. La mirada tierna y emocionada al mundo. Veo que tu blog y el mío tienen elementos en común, lo que me alegra; sin embargo, en mi blog aparecen sombras de las que no me puedo desprender. Muy interesantes tus consideraciones sobre la llegada a cierto sosiego en estas fiestas navideñas, las fiestas preferidas por mis hijas a todas las del año. Un cordial saludo, amiga.

isilla dijo...

Me alegra mucho leer tu comentario, Joselu. La verdad, me halaga que me leas. Como soy primeriza necesito "feed-back" para continuar a pesar de las dudas. Tu blog está mucho más formado, se nota que tiene ya su solera, y para mí es un acicate, no dejo de leer ninguna entrada. También siento en los tuyos ese afán de mirada humanista, aunque más reposada y matizada por experiencias y lecturas; supongo que el tono de cada cual depende de su momento en la vida; y ya ves, el mío tiene ilusión pero también cierto atolondramiento... (Espero tener el tiempo y la energía para irlo enderezando.)
¡Describes mejor que yo misma la intención de mi blog! Al parecer, la empatía también se da a través de la pantalla.
Mucha luz para tu entrada de año.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Cuando leo este blog compruebo que sois personas muy profundas, que planteais aspectos que van más allá de lo cotidiano (no es una crítica).
¿Por qué las navidades se basan en rituales o repeticiones? Pues como cada día también se basa en lo mismo!
Yo me quedé en la fase primitiva de los organismos (basados en el estímulo-respuesta). En principio estas fechas se me aparecen como positivas, debido a que tenemos unos días de fiesta, y esto en principio abre el abanico de oportunidades, pero como todo, como cualquier día o como los melones, te puede salir bueno o te puede salir malo.
Así que ánimo y buscad vuestra oportunidad. Puede estar a la vuelta de la esquina!

isilla dijo...

¡Oye anónimo!Me parece muy bien que vivas en el estímulo-respuesta y no tengas que planteártelo todo; pues seguramente vives más tranquilo y feliz que muchos.
Pero esto tampoco es un club de desdichados, ¿sabes? Que uno o una necesite pensar es algo inevitable, como haber nacido en marzo o en octubre; puede ser también una enfermedad, pero depende de cómo se lleve. A mí el pensar me hace que la vida me parezca más auténtica y ver con más lucidez (y ánimo)las oportunidades.
Una cita para ti:
"Pensar prudentemente es la perfección y la sabiduría; consiste en decir la verdad y actuar según la naturaleza, escuchándola." (Raimon Panikar)

anónimo 1 moritz dijo...

Perdona isilla, pero vivís en una profundidad tan grande que no os dais cuenta de lo que pasa en la superfície, por eso, quizas no se hayan entendido mis palabras. No me culpeis por pensar cosas vanales, soy una persona que vive la vida lo mejor que puede y hay veces que me apetece pensar y otras no.
De todas formas me gustan mucho los textos y también pienso sobre lo dices en ellos, mucho más que el resto de la gente porque los tengo que leer tres veces!

isilla dijo...

¡Jajaja!
ok. Desde mi superficie te digo que agradezco mucho tu sinceridad. Igual también es verdad que nos ponemos demasiado profundos, ¿no? Me gustaría poder decir cosas serias con sentido del humor pero combinar ambas cosas no es fácil!!Oye, no pienses tú demasiado ahora ni releas los textos que igual te indigestas, para eso ya está el turrón y el cava! ciao